Postimpresionismo1888
El dormitorio en Arlés
Vincent van Gogh
El ojo del conservador
"La mirada se dirige inmediatamente a la maciza cama de madera clara a la derecha, símbolo de estabilidad. Las paredes azul pálido contrastan con el suelo rojo ladrillo. Dos sillas de paja enmarcan una mesa de aseo, mientras que varios retratos cuelgan sobre la cama. Las ventanas y puertas cerradas refuerzan el sentimiento de refugio protector."
Verdadero manifiesto de la intimidad y el reposo espiritual, esta obra representa el dormitorio de Vincent van Gogh en la Casa Amarilla de Arlés. Lejos de ser una simple reproducción doméstica, es un intento de sugerir el sueño y la calma mediante una simplificación radical de los colores.
Análisis
El análisis profundo de El Dormitorio revela una etapa crucial en la evolución de Van Gogh. En octubre de 1888, Vincent desea crear una obra que "repose la cabeza". El estilo está marcado por el cloisonismo: grandes áreas de colores vivos rodeadas de contornos oscuros. Esta técnica elimina las sombras, otorgando al espacio una luminosidad artificial pero vibrante.
Históricamente, esta habitación encarna el sueño roto del "Taller del Sur". Van Gogh esperaba transformar esta casa en una colonia de artistas con Paul Gauguin. Las dos sillas y los retratos dobles sugieren la espera de un compañero. Sin embargo, el aspecto espartano de los muebles atestigua la pobreza del artista y su desprecio por el lujo material.
Técnicamente, Van Gogh utiliza un empaste grueso que da una presencia escultórica a los objetos. Cada pincelada sigue la forma del objeto, creando dinamismo incluso en una escena de reposo. La perspectiva es "aberrante": el suelo parece huir hacia arriba y las paredes convergen abruptamente. No es un error, sino la voluntad de incluir físicamente al espectador en la intimidad del artista.
Psicológicamente, la obra es un baluarte contra la alienación. Vincent escribió a Theo que quería expresar el "reposo absoluto". Sin embargo, la inclinación de las paredes crea una tensión subyacente. Es la imagen de una mente que busca desesperadamente estabilidad. El vacío de la habitación refleja la soledad de Van Gogh, pero una soledad donde cada objeto familiar actúa como un anclaje espiritual.
Un secreto revelado por análisis de rayos X concierne a los retratos de la pared derecha. En la primera versión, Van Gogh pintó retratos de sus amigos Eugène Boch y Milliet, modificados en réplicas posteriores. El análisis de pigmentos probó que las paredes no eran originalmente azules, sino violeta pálido. Con el tiempo, el pigmento rojo se degradó, dejando el azul que vemos hoy.
Otro misterio reside en la perspectiva. Se pensó que Van Gogh pintaba así por vértigos. Sin embargo, los planos de la Casa Amarilla mostraron que la habitación no era cuadrada. Van Gogh acentuó esta particularidad para crear un efecto de succión visual. Además, la falta de contacto con el exterior subraya una voluntad de repliegue autista.
La carta n°705 a Theo contiene un boceto donde Vincent precisa que los accesorios de aseo deben ser blancos para representar la limpieza moral. Existen tres versiones auténticas (Ámsterdam, Chicago, París). La versión de Chicago fue pintada en el asilo de Saint-Rémy como una reminiscencia nostálgica de su felicidad en Arlés.
Finalmente, análisis del soporte sugieren que Van Gogh utilizó madera de recuperación, confirmando sus dificultades financieras. La cama era su posesión más preciada. Tras su crisis, descansó en esa cama, transformando el objeto pintado en un testigo silencioso de su colapso. Las puertas entreabiertas sugieren que esperaba una visita que nunca llegaría.
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¿Qué tiene de inusual el mobiliario y la perspectiva de esta habitación?
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