Neoclasicismo1814

La gran odalisca

Jean-Auguste-Dominique Ingres

El ojo del conservador

"Se ve a una mujer desnuda, de espaldas, tumbada en un diván lujoso. Su cuerpo se estira según una curva sinuosa, rodeado de objetos exóticos: un abanico de plumas de pavo real, un turbante, una pipa de opio y telas de seda y satén. La mirada de la odalisca, por encima de su hombro, instaura una distancia aristocrática."

Obra maestra del orientalismo y manifiesto del estilo ingresque, La Gran Odalisca es una ruptura mayor con el canon anatómico clásico. Encargada por Carolina Murat, reina de Nápoles, la obra explora un Oriente fantaseado donde la línea prima sobre el color, creando una belleza idealizada pero anatómicamente imposible.

Análisis
La Gran Odalisca (1814) encarna la paradoja de Ingres: un artista formado en el neoclasicismo de David pero atraído por formas expresivas y arcaizantes. La obra se inscribe en un contexto de orientalismo naciente en Europa, nutrido por las campañas napoleónicas. Sin embargo, Ingres nunca visitó el Oriente; su cuadro no es un reportaje etnográfico sino una construcción mental, una proyección de los fantasmas occidentales sobre el harén. En el plano estilístico, la obra es célebre por sus audacias anatómicas. Los críticos de 1819 fustigaron las "tres vértebras suplementarias" de la joven, así como el alargamiento desproporcionado de su brazo izquierdo. Ingres sacrifica conscientemente la verdad fisiológica en beneficio de la armonía de la línea. Esta búsqueda de la "bella forma" pura lo aleja del realismo para acercarlo a un manierismo moderno. La técnica de Ingres es de una precisión quirúrgica. La superficie pictórica es lisa, casi sin rastro de pincel, lo que da a la piel una textura de porcelana o marfil. El contraste entre la desnudez monumental y la sobrecarga decorativa de los accesorios crea un efecto de "naturaleza muerta" humana. La luz es difusa, no creando sombras fuertes, lo que acentúa la irrealidad de la escena y su carácter onírico. Psicológicamente, la obra instala una tensión entre la exhibición del cuerpo y la reserva del rostro. La odalisca no es una diosa mitológica; es una concubina. Sin embargo, su expresión carece de cualquier emoción trivial; observa al espectador con una frialdad soberana. Esta impasibilidad, unida a la frialdad de los tonos azules del decorado, transforma el desnudo en un objeto de pura contemplación estética, alejado del erotismo carnal.
El Secreto
Uno de los secretos más fascinantes reside en la geometría oculta del cuerpo. Análisis médicos modernos han confirmado que una mujer real no podría adoptar esta pose sin romperse la pelvis. Más allá de las tres vértebras, su brazo izquierdo es más largo que su brazo derecho por casi 15 centímetros. Estos "errores" son en realidad cálculos estéticos precisos destinados a acentuar la curva sinusoidal del dorso. Otro misterio concierne al encargo inicial. El cuadro fue pagado por Carolina Murat, la hermana de Napoleón, pero tras la caída del Imperio en 1815, el cuadro nunca fue entregado. Ingres lo conservó antes de exponerlo en el Salón de 1819, donde fue violentamente criticado por su "ausencia de músculos y de vida". Se ha descubierto recientemente que los motivos de la cortina azul están inspirados en textiles reales que el pintor poseía en su taller. Finalmente, el objeto situado al pie de la cama, una pipa de opio (o narguile), es una adición tardía. Los bocetos preparatorios muestran que Ingres dudaba sobre los atributos de la escena. La introducción del narguile y del abanico tiene como fin validar el título de "Odalisca" ante un público parisino ávido de exotismo, transformando lo que podría haber sido un simple desnudo de estudio en una ventana abierta a un Oriente mítico.

Hazte Premium.

Desbloquear
Quiz

¿Qué "error" anatómico cometió Ingres intencionadamente para aumentar la gracia de la figura?

Descubrir
Institución

Musée du Louvre

Ubicación

Paris, Francia