Renacimiento1532
La Melancolía
Lucas Cranach el Viejo
El ojo del conservador
"El detalle más impactante es la nube de jinetes demoníacos en el cielo, llevándose animales fantásticos. Esta visión alucinada ilustra la "Melancolía" no como simple tristeza, sino como un extravío de la mente donde la ociosidad abre la puerta a fantasmas oscuros."
Visión satírica y teológica del temperamento melancólico, esta obra maestra de 1532 confronta la pereza espiritual con las tentaciones demoníacas. Cranach transforma un concepto filosófico en una escena de género enigmática bajo la influencia de la Reforma.
Análisis
El análisis de esta obra debe situarse imperativamente en el contexto de la Reforma protestante y de la amistad entre Cranach y Martín Lutero. Para Lutero, la melancolía era el "baño del diablo". A diferencia de la visión humanista de Durero, que veía en la melancolía el tormento del genio creador, Cranach la pinta aquí como un vicio espiritual, una forma de acedia o indolencia que paraliza el alma y la expone a influencias maléficas. La figura femenina alada, sentada y pensativa, no es una musa, sino una encarnación de este letargo peligroso, alejada de sus deberes sagrados.
El mito de los cuatro temperamentos (sanguíneo, colérico, flemático y melancólico) heredado de la Antigüedad es aquí subvertido. Según la teoría de los humores, el melancólico está dominado por la bilis negra e influenciado por el planeta Saturno. Cranach utiliza esta iconografía para advertir al espectador: la mente vacía y contemplativa de la mujer es terreno fértil para los demonios. Los niños que juegan a sus pies, intentando torpemente pasar un perro por un aro, refuerzan la idea de una actividad vana y absurda, símbolo de la inutilidad de los esfuerzos humanos sin fe.
El aspecto satírico es fundamental. Cranach trata el tema con una cierta ironía cruel, característica del manierismo del Norte. El vestido rojo brillante de la mujer contrasta violentamente con su expresión apagada, creando un malestar visual. Este contraste subraya la brecha entre la apariencia de vitalidad y la muerte espiritual interior. El paisaje de fondo, aunque típico de los valles sajones, parece desconectado de la acción, reforzando el sentimiento de aislamiento psicológico de la figura central.
Finalmente, la obra explora el conflicto entre el conocimiento y la fe. Los instrumentos de medición dispersos en otras versiones de este tema están aquí ausentes o reemplazados por elementos domésticos y lúdicos. Esto sugiere que la razón humana es impotente ante la angustia del alma. Para Cranach, la solución a la melancolía no es el trabajo intelectual o el arte, sino la confianza en la gracia divina, la única capaz de disipar las nubes demoníacas que se amontonan sobre la cabeza de la protagonista.
En resumen, esta pintura es un manifiesto visual de la teología luterana sobre la psicología humana. Marca una ruptura con el idealismo del Renacimiento italiano para abrazar un realismo moralizante. Se invita al espectador no a admirar la melancolía, sino a temerla como una patología de la voluntad que separa al hombre de Dios.
El secreto más inquietante de este cuadro reside en la cabalgata aérea situada en la esquina superior izquierda. Si se mira muy de cerca, se nota que los demonios no solo montan cabras o cerdos; lideran un verdadero ejército de ilusiones que simboliza las alucinaciones auditivas y visuales que sufrían los melancólicos crónicos en el siglo XVI. Es una de las primeras representaciones clínicas de la psicosis bajo el disfraz de la teología.
Un secreto técnico se esconde en el vestido de la figura central. Los análisis multiespectrales han revelado que Cranach utilizó un pigmento rojo extremadamente caro a base de cochinilla, pero lo aplicó de manera que parezca casi "demasiado" brillante, para crear un efecto de disonancia cognitiva. Esta elección deliberada buscaba hacer la figura visualmente abrumadora, reflejando la agitación interna oculta tras la inercia física.
El perro dormido bajo la mesa no es solo un símbolo de fidelidad u ociosidad. En los tratados ocultos de la época, el perro era el animal saturnino por excelencia, que se suponía percibía la presencia de espíritus antes que los humanos. Su letargo aquí indica que incluso la naturaleza animal está subyugada por el aura pesada de la melancolía, haciendo que la habitación sea "estanca" a cualquier influencia positiva externa.
Existe un secreto ligado a la esfera presente en la mesa. En la versión de 1532, esta esfera es un símbolo de perfección geométrica que se burla de la figura humana incapaz de comprenderla o utilizarla. Representa la impotencia de la ciencia (el cuadrivio) ante la desesperación existencial. A diferencia de Durero, Cranach coloca la esfera no en el suelo, sino sobre un pedestal, haciéndola aún más inaccesible y de mofa.
Finalmente, la inscripción y la fecha a menudo ocultas en los detalles de la madera o el mobiliario confirman que Cranach produjo esta obra en un periodo de intensa tensión política. El secreto político tras la obra es que servía de advertencia a los príncipes alemanes: no sucumbáis a la inacción (melancolía) ante la amenaza del emperador Carlos V y la Iglesia católica.
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¿Qué representa para Cranach la nube de jinetes demoníacos en el cielo?
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