Cubismo1911
La hora del té
Jean Metzinger
El ojo del conservador
"Una mujer desnuda de medio cuerpo sostiene una cuchara sobre una taza de té, ilustrando la simultaneidad de puntos de vista. El espectador observa simultáneamente el perfil y la parte superior de la taza."
Apodada "La Gioconda del Cubismo", esta obra de 1911 marca el momento preciso en que la deconstrucción cubista se vuelve legible y teorizada. Fusiona una escena de género clásica con una fragmentación radical del espacio.
Análisis
Pintada en 1911 y expuesta en el Salon d'Automne, esta tela es una de las más importantes del llamado "cubismo de salón". Jean Metzinger, que era tanto teórico como pintor, aplica aquí los conceptos que desarrolló con Albert Gleizes en su obra "Du Cubisme". La idea central es romper con la perspectiva única heredada del Renacimiento para introducir la dimensión temporal: el artista gira alrededor de su sujeto y restituye varias facetas sobre un plano fijo.
La obra conserva una elegancia y una legibilidad que la distinguen del cubismo más austero y hermético de Picasso o Braque en la misma época. La figura femenina, aunque fragmentada, sigue siendo sensual e identificable, lo que permitió al gran público y a los críticos de la época captar por primera vez la gramática visual del movimiento. Representa una forma de cubismo "civilizado", donde la geometrización no sacrifica totalmente la belleza del sujeto.
Metzinger integra aquí una reflexión sobre la geometría no euclidiana y la cuarta dimensión, temas que apasionaban a los círculos intelectuales de Puteaux. La división de las formas en facetas cristalinas crea una estructura en red que une la figura al fondo. Ya no estamos en una ventana abierta al mundo, sino en una reconstrucción mental del objeto donde la memoria visual juega un papel preponderante.
La elección del sujeto —una mujer bebiendo té— es un guiño deliberado a la tradición de la pintura de género francesa. Al reinterpretar este tema banal a través del prisma de la modernidad más radical, Metzinger afirma que el cubismo no es una ruptura con la historia del arte, sino su evolución lógica. Es un manifiesto visual que proclama que la realidad ya no puede ser captada por una sola mirada inmóvil.
El secreto más fascinante de esta obra es su apodo de "Gioconda del Cubismo". Fue el crítico André Salmon quien la bautizó así para subrayar su perfección formal y su importancia capital en el movimiento. Al igual que la Mona Lisa, la figura de Metzinger posee una presencia enigmática y una maestría técnica que la convirtieron en un estándar de oro para los artistas de su generación.
Otro secreto reside en la influencia directa de la filosofía de Henri Bergson en Metzinger en el momento de la creación del cuadro. Bergson teorizaba la "duración" y la intuición, sugiriendo que la percepción es una acumulación de recuerdos. Metzinger transpone esto a la pintura mostrando la taza de té de perfil y desde arriba al mismo tiempo: no es un error, sino la representación del movimiento del espíritu que conoce el objeto desde todos sus ángulos.
La obra contiene también un mensaje político sutil. Como pilar del Grupo de Puteaux, Metzinger buscaba crear un arte francés moderno que fuera a la vez revolucionario y anclado en cierta tradición clásica. "Tea Time" fue una respuesta directa a los críticos que acusaban al cubismo de ser un arte extranjero o nihilista, demostrando que podía tratar temas burgueses con nobleza matemática.
Finalmente, pocos saben que la estructura geométrica del cuadro se basa en la proporción áurea. Metzinger estaba fascinado por las proporciones divinas y utilizaba complejos trazados reguladores para equilibrar sus composiciones. Bajo la fragmentación aparente se esconde una arquitectura extremadamente rigurosa, casi arquitectónica, que da a la obra su estabilidad y fuerza visual a pesar del estallido de las formas.
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¿En qué concepto filosófico y técnico se basa la representación simultánea de la taza de té (vista de perfil y desde arriba) en esta obra?
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