Romanticismo1855

La caza de los leones

Eugène Delacroix

El ojo del conservador

"Observe la pincelada fragmentada y vibrante que parece disolver las formas en la acción. La versión de Burdeos, aunque mutilada por el fuego, sigue siendo el testimonio más flamante de la fascinación de Delacroix por el Oriente."

Un torbellino de furia y color donde el hombre y el animal se confunden en una lucha salvaje por la supervivencia. Delacroix lleva aquí el romanticismo a su apogeo.

Análisis
Encargada para la Exposición Universal de 1855, esta tela monumental marca la madurez absoluta de Delacroix. El artista recurre a sus recuerdos de su viaje a Marruecos (1832) para reinventar el tema de la caza, ya no como diversión aristocrática, sino como enfrentamiento cósmico entre fuerzas elementales. La figura del león se convierte en una extensión de la naturaleza salvaje, indomable y noble. El mito de la caza en Delacroix se inscribe en una larga tradición, pero inyecta una tensión dramática nueva. No se trata solo de capturar una bestia, sino de escenificar el "Sublime" — esa mezcla de terror y fascinación ante la muerte inminente. Cada pincelada exalta la resistencia de la carne y la violencia de los instintos, haciendo de la escena una metáfora de la lucha humana contra la fatalidad. La influencia de Rubens se transfigura aquí por una sensibilidad moderna. Delacroix rechaza la claridad neoclásica para explorar la subjetividad de la visión. El espacio no se define por líneas de fuga geométricas, sino por contrastes cromáticos y masas de materia. El espectador es proyectado al corazón de la refriega, donde caballos y felinos forman un nudo de músculos y gritos silenciosos. Finalmente, la obra encarna el concepto del Orientalismo romántico. Para Delacroix, el Oriente es un conservatorio de energía vital que la Europa industrializada ha perdido. Esta caza es un retorno a las fuentes del heroísmo, donde la bravura es una necesidad física. La tela vibra con una luz cálida y dorada que unifica el caos aparente en una armonía salvaje.
El Secreto
El mayor secreto de esta obra reside en su estado físico actual. La versión de Burdeos es solo la parte inferior de una composición originalmente mucho más vasta. En 1870, un incendio destruyó el tercio superior del cuadro. Lo que vemos hoy es un fragmento salvado de las llamas, lo que explica la composición cerrada y la ausencia de cielo, reforzando la intensidad de la lucha. Otro secreto reside en la preparación cromática. Delacroix experimentó aquí la "ley del contraste simultáneo" de Chevreul. Yuxtapuso colores complementarios para intensificar la vibración óptica. Las sombras nunca son negras, sino que están compuestas por tonos de violeta y tierra de sombra, una técnica que prefigura el impresionismo. Delacroix mantenía una relación obsesiva con los leones. Se dice que acudía a la Ménagerie para estudiar la anatomía interna de los leones muertos, diseccionando músculos para comprender la mecánica de los saltos. Este secreto anatómico permite al artista dar a los felinos una veracidad terrorífica. Finalmente, la elección de los modelos revela la intimidad del taller. Delacroix usó a sus propios sirvientes y a veces su propio reflejo para capturar las expresiones de tensión extrema. El secreto de la expresividad de estos rostros reside en el estudio de las pasiones, reinterpretado a través del prisma de la furia romántica.

Hazte Premium.

Desbloquear
Quiz

¿Por qué la versión de "La caza de los leones" conservada en el Museo de Bellas Artes de Burdeos presenta una composición tan densa y carente de cielo?

Descubrir
Institución

Musée des Beaux-Arts de Bordeaux

Ubicación

Bordeaux, Francia