Barroco1665

La joven de la perla

Johannes Vermeer

El ojo del conservador

"La obra muestra a una joven de perfil, con la cabeza vuelta hacia el espectador. Lleva un turbante azul y amarillo y una perla imponente que parece flotar en la sombra de su cuello. Su mirada húmeda y sus labios entreabiertos sugieren un instante captado en el momento."

Icono absoluto de la pintura occidental, La joven de la perla es la obra cumbre de Johannes Vermeer. Este retrato no es una simple representación, sino un "tronie", un estudio de carácter y exotismo donde el maestro de Delft alcanza una perfección etérea.

Análisis
La joven de la perla (1665) se enmarca en la Edad de Oro holandesa, pero se aleja de los retratos de encargo tradicionales. Se trata de un "tronie", un género donde el artista explora expresiones faciales y trajes exóticos. La joven probablemente no es una persona real, sino una construcción ideal de belleza y misterio. El turbante subraya el interés de la época por las tierras lejanas. Estilísticamente, Vermeer utiliza una paleta reducida pero de una eficacia temible. El contraste entre el fondo negro profundo y la luminosidad de la piel es impactante. Vermeer despoja la escena de cualquier accesorio doméstico para concentrar la energía en el rostro. Esta ausencia de contexto espacial otorga a la obra una atemporalidad que explica su inmenso éxito popular contemporáneo. La técnica del pintor está aquí en su apogeo. Vermeer no utiliza líneas de contorno nítidas; modela las formas mediante transiciones cromáticas sutiles. La perla misma no está compuesta más que por unos pocos toques de blanco. El uso masivo del ultramar natural para el turbante atestigua el carácter excepcional de la obra, siendo Vermeer uno de los pocos artistas que utilizaba este color tan costoso. La psicología de la obra reside en la ambigüedad. La mirada de la joven parece a la vez sorprendida e invitante. Sus labios entreabiertos dan la impresión de que se dispone a hablar, creando una tensión narrativa no resuelta. Es esta "inmediatez" la que transforma al espectador en un testigo privilegiado. La obra es una meditación sobre la luz y la pureza.
El Secreto
Los recientes análisis científicos de 2018 revelaron que el fondo no era inicialmente negro, sino un verde oscuro profundo obtenido mediante un glaseado de índigo. Con el tiempo, estos pigmentos orgánicos se degradaron. Además, Vermeer había pintado inicialmente pestañas a la joven, aunque hoy son casi invisibles a simple vista. El mayor secreto reside en la perla misma. Los escáneres han demostrado que no se trata de una perla real sino de un adorno de vidrio plateado o una invención pictórica. Una perla natural de este tamaño habría tenido un precio inimaginable. Vermeer pintó este objeto con solo dos pinceladas: un reflejo brillante arriba y una luz reflejada por el cuello blanco abajo. Finalmente, la identidad de la modelo sigue siendo un misterio absoluto. Podría ser una de las hijas de Vermeer o simplemente una figura imaginaria nacida de la cámara oscura del artista. La reflectografía también mostró que Vermeer desplazó ligeramente la posición de la oreja para perfeccionar el equilibrio visual de la composición final.

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Institución

Mauritshuis

Ubicación

La Haye, Países Bajos