Romanticismo1856

La muerte de Chatterton

Henry Wallis

El ojo del conservador

"El poeta yace en una cama estrecha en un ático londinense, su silueta lívida contrasta con su cabello pelirrojo y sus calzones de satén púrpura. Por la ventana, la cúpula de San Pablo es testigo silencioso."

Icono del Romanticismo victoriano y de la Hermandad Prerrafaelita, esta obra de Henry Wallis inmortaliza el suicidio del "poeta maravilloso" Thomas Chatterton, símbolo del sacrificio artístico.

Análisis
La muerte de Chatterton de Henry Wallis, presentada en la Royal Academy en 1856, constituye un estudio magistral sobre el martirio literario. El sujeto, Thomas Chatterton, fue un poeta prodigio del siglo XVIII que se suicidó a los diecisiete años bebiendo arsénico, tras ser acusado de falsificación por sus poemas escritos bajo el seudónimo medieval de Thomas Rowley. Wallis se alinea aquí con la estética prerrafaelita mediante una atención al detalle casi maniática y una verdad cromática sorprendente. El contexto histórico es el de una Inglaterra victoriana en plena Revolución Industrial, donde la imagen del artista maldito se convirtió en una forma de resistencia espiritual. Técnicamente, Wallis utiliza el método prerrafaelita de pintar sobre una base blanca aún húmeda, lo que confiere a los colores una luminosidad casi de vidriera. La luz de la mañana que penetra por la ventana del ático no es solo un artificio de iluminación; simboliza el amanecer de una fama que el poeta nunca conocería en vida. El tratamiento de las texturas, desde la madera bruta del suelo hasta los pliegues arrugados de los manuscritos desgarrados, atestigua una observación naturalista rigurosa. La psicología de la obra reside en este contraste violento entre la juventud del cuerpo, lleno de promesas, y la rigidez de la muerte, subrayando la ironia trágica del destino de Chatterton. El análisis profundo revela que Wallis no se limita a ilustrar un hecho histórico; construye un mito. El poeta es representado como una figura crística laica, un mártir de la belleza. La elección del satén púrpura para la ropa, aunque históricamente improbable para un poeta indigente, cumple un propósito simbólico: evoca la nobleza de espíritu del joven frente a su pobreza material. El frasco de arsénico vacío en el suelo y los papeles desgarrados son las únicas pistas del gesto fatal, transformando la escena del crimen en una capilla ardiente de la poesía. La obra cuestiona la responsabilidad de la crítica y del público en la destrucción del genio. Finalmente, el contexto mitológico del "genio sacrificado" se lleva aquí al paroxismo. La ciudad de Londres, visible a lo lejos, representa el mundo exterior, frío y distante, que rechazó a Chatterton. El jarrón de flores en el alféizar de la ventana, con pétalos cayendo, actúa como una vanitas tradicional, recordando la brevedad de la vida. Wallis logra la hazaña de hacer la muerte bella sin ocultar su tristeza, creando una imagen que definió para generaciones el arquetipo del poeta romántico: joven, bello, incomprendido y eterno.
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Institución

Tate Britain

Ubicación

Londres, Reino Unido