Barroco1660

La copa de vino

Johannes Vermeer

El ojo del conservador

"La vidriera heráldica que representa la Templanza, observando a la joven terminar su copa, creando un contrapunto moral silencioso."

Una escena de género de rara elegancia donde Vermeer explora la ambigüedad de un encuentro galante, oscilando entre la embriaguez de los sentidos y la advertencia moral.

Análisis
Pintada hacia 1660, "La copa de vino" pertenece al periodo de plena madurez de Johannes Vermeer. El contexto histórico es el del Siglo de Oro neerlandés, una época en la que las Provincias Unidas dominaban el comercio mundial, favoreciendo la emergencia de una clase burguesa ávida de representaciones de su refinamiento. A diferencia de sus contemporáneos, Vermeer sublima la escena de género infundiéndole una tranquilidad casi sagrada. El análisis mitológico y alegórico está sutilmente oculto. No hay dioses, sino símbolos morales. La vidriera de la ventana es el elemento clave: representa a una figura femenina con un freno, atributo tradicional de la Templanza. Este "mito de la virtud" vigila a la joven que bebe, sugiriendo que la embriaguez es un peligro para el alma. El laúd en la silla remite a la armonía amorosa, pero aquí está descuidado, significando que la armonía está amenazada. Técnicamente, Vermeer demuestra una maestría inigualable en la perspectiva. El suelo de baldosas guía el ojo al centro de la acción. La luz atraviesa la vidriera para morir en el satén rojo brillante del vestido. El artista usa la técnica del "pointillé" para los reflejos en la jarra. La textura de los objetos —el terciopelo del mantel, la transparencia del cristal— alcanza una forma de poesía visual. La psicología reside en la interacción silenciosa entre los personajes. El hombre sostiene la jarra, listo para servir más, mientras la mujer bebe de un trago, con el rostro oculto por el cristal. Este gesto oculta su expresión, dejando un misterio sobre su consentimiento. La atmósfera está cargada de una tensión contenida; el decorado doméstico parece el testigo mudo de un drama interior donde la razón lucha contra los sentidos.
El Secreto
Un secreto revelado por la ciencia es que Vermeer modificó elementos cruciales. Originalmente, un hombre era visible a través de la puerta abierta, pero el artista lo cubrió para reforzar la intimidad. Además, el cuadro en la pared es un paisaje italianizante, interpretado como un recordatorio de los peligros del mundo exterior. Una anécdota fascinante concierne a la vidriera, cuyos escudos pertenecían a una familia de Delft. Esto sugiere que el cuadro fue un encargo específico. Análisis recientes muestran el uso intensivo de ultramar natural (lapislázuli), un pigmento más costoso que el oro, para las sombras de los tejidos, probando la importancia que Vermeer otorgaba a la vibración cromática. La copa misma es una proeza: el líquido está pintado con una economía de medios sorprendente, pocos toques de blanco y rojo bastan para sugerir la refracción de la luz. Persiste el misterio sobre la identidad de los modelos, aunque algunos historiadores reconocen a la esposa del artista, Catharina Bolnes.

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Institución

Gemäldegalerie

Ubicación

Berlin, Alemania